Las grandes figuras de un Mundial inolvidable

La séptima Copa del Mundo de rugby mostró nuevas estrellas; los All Blacks aportan con su líder espiritual Piri Weepu; ¿qué otros jugadores se destacaron?

Pasaron casi 20 horas desde la consagración de Nueva Zelanda y aún no baja la efervescencia de los festejos. Queen Street, la avenida más importante de esta ciudad, una mezcla de las porteñas Santa Fe y Corrientes, se transformó en una especia de sambódromo. Las autoridades de Auckland dispusieron cerrar la arteria para que desfilen sus héroes. Una multitud los festeja. Todo es felicidad en el país del rugby, todo es alegría por el título conseguido. Ahí caminan, bailan, saltan y cantan los campeones del mundo.

Entre ellos hay algunos que brillaron más que el resto. Fueron los animadores, las grandes figuras de la séptima Copa del Mundo. Con Piri Weepu a la cabeza como máxima estrella de los hombres de negro, el Mundial mostró un juego físico y táctico como pocas veces se vio. Además del medio-scrum, entre los All Blacks se destacaron Jerome Kaino, Ma’a Nonu, Cory Jane. Pero no fueron los únicos que resaltaron. En la lista también están Thierry Dusautoir -elegido mejor rugbier del certamen por la IRB-, Dimitri Yachvili, Morgan Parra, Will Genia, Morné Steyn, Mike Phillips y Sam Warburton. Hubo, también, varias revelaciones argentinas, como Juan Figallo, Juan Fernández Lobbe, Patricio Albacete, Marcelo Bosch y Lucas González Amorosino.

Piri Weepu: líder espiritual del campeón. El medio-scrum de los All Blacks, de origen maorí, se ganó el corazón de los neozelandeses y se transformó en una de las máximas estrellas del Mundial. Fue quien absorbió los miedos ajenos y los disipó. Fue figura ante los Pumas, autor de 21 puntos (siete penales), y los Wallabies (anotó 12 puntos). No tuvo el mejor cierre frente a Francia con el pie, pero siempre manejó al poderoso pack con astucia y abrió juego a los backs con precisión. El N° 9 es además el encargado de realizar el haka. Weepu fue la grata revelación de la Copa del Mundo.

Jerome Kaino: respetado por sus compañeros y rivales, el tercera línea fue una rueda de auxilio para su equipo. Con 47 test-matches con la camiseta nacional, fue fundamental para el funcionamiento grupal. Kaino es un atleta completo y fue el máximo responsable de la férrea defensa del local. Además, anotó cuatro tries en los siete partidos de la Copa del Mundo.

Ma’a Nonu: rápido, dinámico, preciso con la pelota en el contacto y con gran tackle, el centro fue una de las armas que más utilizó el equipo neozelandés para ganar la línea de ventaja y romper las defensas contrarias. Con 1,82 (altura) y 96 kilogramos, Nonu anotó tres tries en cinco partidos.

Cory Jane: desfachatado, rápido y fuerte son algunas de las características del wing campeón del mundo. Siempre que tuvo la pelota en las manos ganó metros y se destacó en el juego aéreo.

Dimitri Yachvili – Morgan Parra: Yachvili demostró ser un jugador con calidad internacional. El medio-scrum francés fue gran responsable de llevar a los galos hasta la final gracias a su puntería. Estuvo presente en los siete partidos y anotó 39 puntos (nueve penales -con un efectividad del 90%- y seis conversiones). Parra, en tanto, fue la gran apuesta de Marc Lievremont. El joven de 22 años, que juega de medio-scrum en el Clermont, se calzó la camiseta número 10 sin problemas. Es un jugador con una excelente visión y gran velocidad de ejecución.

Thierry Dusautoir: inmenso jugador, sin dudas uno de los más importantes de la Copa del Mundo. El capitán de Francia es un animal defensivo. Su estadística de 15,8 tackles por partido en Nueva Zelanda 2011 así lo confirman. El tercera línea, nacido en Costa de Marfil, fue el rugbier más valioso del subcampeón.

Morné Steyn: efectividad, destreza y buen tackle. En un torneo con poca eficacia en los envíos a los postes, el apertura de Sudáfrica fue una garantía con su pie. “Morne tiene un técnica simple, no se complica”, lo describe uno de sus entrenadores. El sudafricano tuvo un 85% de efectividad y anotó 62 puntos en cinco partidos (dos tries, 7 penales, un drop y 7 conversiones).

Will Genia: fue el motor de un equipo con poca experiencia. Rápido, ágil, intrépido y tackleador, sin dudas será junto con Quade Cooper, de flojo Mundial, una de las parejas de medios más interesantes del planeta.

Mike Phillips: fue el estratego de Gales. El medio-scrum de 29 años mostró toda su capacidad de mando y fue uno de los grandes responsables -apoyó un try en cada partido- en la fase decisiva del Mundial, ante Irlanda y Francia. Es otra historia de resurgimiento. En junio se agarró a trompadas a la salida de un bar y terminó preso. Eso provocó su salida del equipo nacional. Finalmente, Warren Gatland, el entrenador galés, le dio su confianza, lo confirmó como N° 9 y no se equivocó.

Sam Warburton: con sólo 23 años se convirtió en el corazón del equipo sensación del Mundial. Injustamente expulsado en la semifinal frente a Francia, mientras estuvo en cancha el tercera línea fue seguro en el line, imparable siempre que tuvo la pelota en sus manos y una máquina de tacklear. Se mostró como un jugador muy completo, con un gran futuro.

Fuente: canchallena.com

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